Ya está el nuevo curso en marcha. Ya llevamos casi 2 meses para pillar el ritmo. A mí es que me está costando un poco, porque a parte de trabajar en la tesis tengo todas las tardes ocupadas cuidando a dos niños. Son preciosos y muy ocurrentes.
Foni va a clase todo lo que puede, aunque sigue un poco perezoso. De todas formas ha cogido costumbre de madrugar un poco, que eso siempre ayuda.
Lo que pasa es que echo de menos a los amigos de la residencia. La mayoría ha terminado ya la carrera y ya hace muchísimo que no veo a ninguno. A ver si un día podemos quedar para vernos
porque eso sí que se echa de menos.
De todas formas, supongo que este año será el último que pasamos en Santiago. La vida sigue y nosotros tenemos que avanzar con ella.