Agosto se esfuma entre mis horas de trabajo y el intento de mudanza. Así que mi verano se ha resumido a una triste mañana en la playa. Y no es que no hubiese tenido tiempo, es más bien que el tiempo no me acompañó en absoluto. Estos días, justo cuando más follón hay en casa con lo de la mudanza es cuando se le ha dado a Lorenzo por salir... A ver si va a ser que lo del cambio climático se está dejando notar.
De todas formas hay un aspecto que me gusta de que agosto termine, y es que mi vuelta a Santiago está más cerca y con ella el poder ver a mis amigos y por supuesto a Foni. Sé que él tiene un poco olvidado el blog, pero es porque está estudiando muchísimo para los exámenes, de todos modos no sé si esto lo leerá alguien a parte de nosotros dos. Si alguien entra en la página, por favor que deje un comentario para saber que se ha leído.
Bueno, voy a seguir haciendo que trabajo otro poquito.
Nos vemos